domingo, 19 de febrero de 2017

EDDY REYES TORRES: La religiosidad ancestral y latinoamericana en la obra de Javier Level

De izquierda a derecha: Javier Level, Eddy Reyes Torres, Miguel von Dangel, Perán Erminy en el taller del artista

La religiosidad ancestral y latinoamericana en la obra de Javier Level
EDDY REYES TORRES

           Hablar de Javier Level (Caracas, 1960) y de esta muestra (Espejos de Inframundos) es tarea harto difícil cuando hay tanto que decir para tener una visión cabal de lo que él y su obra representan para las artes plásticas de nuestro país.
Empezaré entonces por resaltar que toda creación es el resultado de conflictos y encuentros. Eso está más que ratificado en el trabajo artístico de Javier. Por ello, al inicio de su carrera, él afirmaba que su creación era absolutamente experimental y estaba dirigida a buscar nuevas posibilidades de lenguaje y expresión. Ha sido pues una lucha, una pelea, por alcanzar la experiencia y las formas que le son dadas al creador verdadero y maestro, algo que comienza a despuntar a temprana edad con piezas que irrumpen como organismos vivientes que buscan crecer en aparente desarmonía y en las que, mediante la yuxtaposición y el ensamblaje, hace uso de materiales nada nobles, tales como yeso, aserrín encolado, cemento, fibra de vidrio y madera. Es así como su acto creador se manifiesta con el mismo vigor del artista maduro, haciendo suya la expresión de William Blake: “Debo crear mi propio sistema o ser esclavo de otro hombre”.
            La materialización del anterior aserto se produce a mediados del mes de julio de 1987, cuando realiza la tercera individual de su carrera (Fruteros, Autorretratos y Roselias) en este “su museo”, el Museo de Arte Contemporáneo, el centro artístico más emblemático de Venezuela y Latinoamérica, en ese momento. Sin que medien halagos de ocasión, Roberto Guevara, exigente crítico de la época, escribió:
Level asume un lugar que nadie antes había intentado en la escultura venezolana, una aproximación naturalista por su propósito de representar los reinos vivientes que antes habían sido casi patrimonio exclusivo de la pintura (…) Cuando uno observa en conjunto la excelente exposición individual de Level en el MACC, una ráfaga de asombro y admiración brota con espontaneidad. Nos sentimos ante una noticia regocijante y entusiasta que da fe de la vigencia del medio y, lo que es todavía más importante, de su capacidad real para renovar los supuestos de la escultura en Venezuela (El Nacional, 28 de julio de 1987).
A partir de ahí, su camino ha sido de continuo y sostenido ascenso que se expresa en muestras capitales -Selvas para DanzaHoy (Sala de Exposiciones de Interalúmina, en la ciudad de Puerto Ordaz, y en la Galería El Muro, en Caracas, 1988); Crucifixiones, Gárgolas y Ángeles (Galería Astrid Paredes, Caracas, 1991); La devoración de los ángeles y máscaras para un concilio (Galería Leo Blasini, Caracas, 1993); y Epifanías y otros devocionarios (Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu, 1994)- que ponen de manifiesto, desde una perspectiva contemporánea, la religiosidad ancestral y latinoamericana.
Viene después un período de silencio y reflexión que abarca cuatro años y medio. Por supuesto que su producción creativa continúa sin descanso, pero no tiene la presión de mostrar lo que realiza en esa época. Ya su nombre está consolidado en la historia de la escultura de Venezuela. Se da entonces en él un proceso bastante curioso. A diferencia de muchos artistas que se hacen conocer en su etapa inicial con una creación fuerte, de choque, que rompe con cánones o convenciones del momento para realizar posteriormente un trabajo menos irreverente, dirigido a complacer al gran público, Javier procede a la inversa. Sin dejar de ser novedoso y por eso moderno, sus primeras esculturas están más impregnadas de la estética de lo hermoso que de lo feo. De sus manos salen obras fuertes y atractivas a la vez, aunque sin concesiones empalagosas. Diría que a partir de 1992 la calología de lo feo comienza a hacerse presente en su trabajo. En ese sentido, el artista capta a través del tiempo el mensaje que doscientos años antes envió Hegel:
Lo que importa es que el contenido que tenemos delante despierte en nosotros sentimientos, inclinaciones y pasiones (…) Todas las pasiones, amor, alegría, cólera, odio, piedad, angustia, miedo (…), pueden invadir nuestra alma bajo la acción de las representaciones que recibimos del arte (…) Gracias al arte, somos capaces de ser testigos entristecidos de todos los horrores, de experimentar todos los terrores, todos los espantos, de ser sacudidos por todas las emociones violentas (…) Lo humano es tan rico en lo bueno como en lo malo (Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, Introducción a la estética, Ediciones Península, Barcelona, 1990, p. 30).
La muerte de su padre, acaecida en 1994, será el elemento disparador de su nueva estética. En la instalación que hace para el II Salón Pirelli de Jóvenes Artistas, realizado en el MACSI, en 1995, encontraremos la alusión a la vida pero también una manifiesta referencia a la muerte. “Árbol Caníbal”, de la serie Árboles Sagrados (1999), será la más acabada representación de la nueva ruta emprendida. Se trata de un árbol elaborado en piedra artificial, ennegrecido y maltrecho, convertido en reservorio para el sacrificio, que en dos de sus ramas tiene incrustada (¿cómo su fruto?) la imagen de Cristo en su último momento vital y en sus demás partes está atravesado con enormes clavos, dos limas sin sus respectivos mangos y un machete viejo y oxidado, sin su empuñadura de madera. La flagelación de ese ser vegetal nos parece exagerada, pero es la forma que encuentra el artista de llamar la atención acerca de un hecho rutinario en el campo: la acción del campesino de traspasar con clavos o amarrar con piedras los troncos y ramas de los árboles para favorecer la gestación de sus frutos. Aun consciente de esa práctica ancestral, la obra no puede ser más trágica y tenebrosa, y su propósito de desagradar al más desaprensivo observador lo logra con creces. Nuevamente Hegel viene en su ayuda: “Decir que el arte debe agradar, ser una fuente de placer, es asignarle un objetivo puramente accidental, que no puede ser el suyo (Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, o. cit., p. 55)”.
La serie Cortes de piel, iniciada hacia el año 2000, algunas de cuyas obras se exponen en esta oportunidad en Espejos de Inframundos, fue un desarrollo importante en su nuevo camino. El proyecto surgió de la impresión que le causaron los dibujos anatómicos que realizó Leonardo Da Vinci, a partir de sucesivos cortes que hace de cadáveres para conocer las interioridades secretas del cuerpo humano. Javier empezó entonces a realizar esculturas de rostros a los cuales hizo cortes para mostrar la parte interna de los trabajos. De esa manera lo externo y lo interno toman igual protagonismo en su abordaje del tema de la muerte y el inframundo. Así me lo expresó en una larga conversación que para esa época sostuvimos y en la que le destacaba que en ese proyecto era obvia la presencia de la tanatofobia, a través de la referencia explícita a la muerte:
Más que la muerte está el inframundo; eso es lo que ha estado sonando en mi cabeza desde hace mucho tiempo; es la idea de trabajar el inframundo como parte esencial de uno, como la parte oscura del ser humano. Creo que nuestras culturas han olvidado poco a poco lo que es el inframundo, lo importante de nuestras muertes y lo importante que ha sido en todas las culturas el hecho de que a los muertos hay que tenerlos, en todo momento, presentes con uno.
Hacia el 2003, el artista trabajó intensamente en un nuevo proyecto: Los Híbridos. Son veinte obras de gran formato, elaboradas con tejidos y vaciados de resina, en las que se manifiestan con suma crudeza fantasmagorías terribles. La serie se iba a exponer en el MAC, bajo la curaduría de Perán Erminy, pero lamentablemente la exposición se canceló por circunstancias administrativas. Ahora, la puesta en escena de Espejos de Inframundos permitirá apreciar varias de las creaciones de la fallida muestra.
Entre el 2004 y el 2005, Javier hizo varios “bastones de mando”, antiguos emblemas de poder o de distinción que se supone fueron utilizados por el jefe de la tribu o por el hechicero. La serie lleva por nombre Bastones Híbridos y se realizaron mediante ensamblajes incorporados a hermosísimas tallas de madera. Tres de estas ejecuciones podrán ser vistas en esta muestra expositiva.
A partir del año últimamente indicado interviene el espacio circundante a su taller, ubicado en el sector La Hoyadita, vía Turgua, en el Municipio El Hatillo, diseñando y creando pequeñas estructuras arquitectónicas (el Jardín Rosa Lunar, la Plaza de los Laberintos, la Cúpula Pecaya, La Capilla de Paso y El Templo de Luz), en las que el soplo espiritual y religioso se hace presente a través de formas fantásticas, adentrándose de esa manera en la misma ruta que inició Gaudí en España y practicó Juan Félix Sánchez, con la sabiduría ancestral del montañés, en El Tisure, humilde poblado de Mérida. No me sorprendería que con el paso del tiempo ese lugar mágico sea declarado Patrimonio Nacional.
En el 2006, encontramos al artista trabajando en la serie Tabernáculos. La religiosidad de este proyecto se hace así manifiesta: en el sagrario se guarda el Santísimo Sacramento; también es el lugar donde los hebreos tenían colocada el arca del Testamento. Pero en los tabernáculos de Level se exhiben radiografías de un familiar cercano que había fallecido para esa época, junto con elementos disímiles (collares, reliquias de Barrancas, piedras, elementos marinos, etc.) que nos acercan a la religiosidad primitiva. La poética de este trabajo, que ahora se expone parcialmente, es hermosa y anonadante a la vez.
En el 2007 crea un espacio permanente, anexo a su taller, para la realización de exposiciones temáticas de su trabajo que ha llamado La Tierra Intermedia Galería, en la que hizo su última gran muestra, con mucha asistencia de público: IN MEMORIAM de ilustres híbridos y transgénicos  (cuarenta y cinco obras que “se erigen como estandarte de un sincretismo fragmentado que en el fondo refleja y busca trasmutar nuestros miedos más profundos tanto individuales como colectivos”). En la nota crítica que se escribió se indica: “Estos bustos transgénicos son más bien manipulaciones genéticas del artista, constructos de laboratorio. El artista realiza una suerte de imitatio Dei, creando seres a partir de los cuales podría surgir toda una civilización”.
Hacia 2010 comienza la serie Bustos, distanciándose de la elemental representación de la parte superior del ser humano. De manera efectiva, son esperpentos surreales, figuras terroríficas de un mundo irracional. Curiosamente, cinco de esos bustos (“Andrés con cabeza de venado”, “Roselia con plumas”, “Roselia con Caracoles”, “Crucifixión, en homenaje a Mario Abreu” y “Escafandra con reliquias”) se acercan a la belleza nada melosa que pudimos apreciar en Fruteros, Autorretratos y Roselias. Creo firmemente que es la vertiente de un trabajo, sin complacencia, que exige una más extensa elaboración en el futuro. En esta exposición el público sabrá admirar un lote representativo de ese ciclo.
En el 2016 inicia la serie Memorias, un trabajo estrambóticamente surrealista, elaborado con resinas y materiales heteróclitos, como se evidencia del conjunto expuesto (“Cuatro recuerdos”).
Todo ese largo y productivo trayecto recorrido por Level tiene una fructífera coronación con esta portentosa muestra en el MAC. Sobre ella debió referirse enteramente este texto, pero he creído -en beneficio de los nuevos devotos que a partir de ahora se incorporarán a su religión creativa- que un resumen apretado de su siempre ascendente carrera sería una mejor forma de abrir las puertas a su mundo fantástico, el cual encuentra una clara ratificación en el trabajo que ha hecho en los últimos diecisiete años.
Sólo me queda un comentario final: Javier Level tiene ganado un lugar indiscutible entre los más prominentes escultores venezolanos y esta segunda exposición que presenta en el MAC es  la convalidación de tan importante logro.

San Francisco, 27 de enero de 2017

sábado, 18 de febrero de 2017

JAVIER LEVEL, breve reseña biográfica

Nace en Caracas en 1960. Entre 1976-1979 realiza estudios en la Escuela de Artes Plásticas "Cristóbal Rojas" de Caracas y durante dos años ininterrumpidos asiste al Taller de Escultura, bajo la dirección del Maestro Juan Jaén Díaz, en esa misma Escuela. En 1977 inicia la exhibición de su obra en exposiciones individuales y colectivas  en museos y galerías nacionales. En 1995 se muda a Turgua, la zona rural de El Hatillo donde construyen su casa-taller. Desde el 2000 decide no exponer individualmente en museos nacionales  ni en  galerías privadas, concentrando su trabajo creador en investigaciones personales. En el 2003 inicia una fructífera relación de trabajo con su hijo, el músico y compositor Andrés Levell, participando en sus proyectos escénicos-musicales con la escenografía,  la incorporación de su obra escultórica y la fabricación de instrumentos musicales que devienen en esculturas sonoras. A partir del 2005 surge La Tierra Intermedia con la intervención de los espacios circundantes a su taller creando y construyendo esculturas arquitectónicas, espacios de convergencia e intercambios vivos, en permanente transformación y en donde Roselia RosaLunar, su compañera de vida, facilitadora espiritual, canalizadora, sanadora de almas, ofrece sus actividades energéticas. En estas esculturas arquitectónicas la relación entre lo visible y lo invisible, lo sutil y lo denso, lo celeste y lo terrenal hacen posible la coexistencia sagrada entre el arte, la cultura, el alma y el espíritu. El Jardín Rosa Lunar, el Jardín de Esculturas, la Cúpula Pecaya, la Capilla de Paso, la Capilla Inframundo y el Templo de Luz son algunos de estos espacios escultóricos arquitectónicos. En el 2007 crea un espacio permanente, anexo a su taller, para la realización de exposiciones públicas de su trabajo, La Tierra Intermedia Galería. Su obra ha sido reconocida con premios y menciones en Salones y Bienales nacionales. Está representado en colecciones públicas y privadas nacionales. Vive y trabaja en Turgua, la zona rural de El Hatillo, en Caracas-Venezuela. javierlevel@gmail.com / @javierlevel

lunes, 19 de enero de 2015

IN MEMORIAM de ilustres híbridos y transgénicos




IN MEMORIAM de ilustres híbridos y transgénicos

Esculturas de Javier Level

En esta exposición, el artista Javier Level presenta una serie de 45 bustos conmemorativos de personajes simbólicos que se despliegan desafiando con sus rostros híbridos al espectador. En estos personajes (generados desde la misma materia escultórica) no sólo se funde lo animal y lo humano (pantano fundamental de nuestra memoria corporal), sino que en ellos también encuentra un espacio de unión lo mineral y lo orgánico, lo vivo y lo muerto, el símbolo y el objeto, el terror y la belleza. Mestizaje ontológico. Y en estos seres fantásticos se ven marcas innegables de un sincretismo total: lo ancestral latinoamericano, lo indígena, lo europeo, lo africano.
Estos bustos transgénicos son más bien manipulaciones genéticas del artista, constructos de laboratorio. El artista realiza una suerte de imitatio Dei, creando seres a partir de los cuales podría surgir toda una civilización. Pero las obras también parecen ser hallazgos arqueológicos de una civilización desconocida, cuyos fragmentos el artista va encontrando y con ellos al final reconstruye escultóricamente un pasado mítico perdido. Incluso también podrían parecer representaciones simbólicas de criaturas manipuladas genéticamente por la ciencia moderna, de la misma forma que podrían ser reconstrucciones insólitas de los distintos rostros de lo inefable, de lo desconocido, del inframundo, de lo que precisamente no tiene rostro. Porque los personajes de estos bustos, representan una memoria desafiante, como los inmensos Moais de la isla de Pascua, como la cabeza cortada de San Juan Bautista, como los infinitos bustos históricos que hacen de la memoria un arte escultórico al alcance de todos en los espacios abiertos de las ciudades.
En esta exposición, se presenta una visión mítica y atemporal de nuestro propio sincretismo cultural, racial, histórico y espiritual. Sincretismo alegórico de nuestras creencias y de nuestro mestizaje que desafía los códigos establecidos a través de la hibridación y la transgénesis. Los 45 bustos que conforman la exposición «IN MEMORIAM de ilustres híbridos y transgénicos» se erigen como estandarte de un sincretismo fragmentado que en el fondo refleja y busca trasmutar nuestros miedos más profundos tanto individuales como colectivos.


«LA TIERRA INTERMEDIA GALERIA es un espacio expositivo que a lo largo del tiempo me ha permitido ver, sentir, vivir mi obra desde el contexto en el cual ha sido creada, aun cuando muchas de ellas se exhiben en pleno proceso de creación. Esta libertad en el dialogo, entre las múltiples manifestaciones artísticas que conforman mi obra, la riqueza visual que cada una aporta, en sí misma y entre sí, es lo que hace la diferencia entre exponer aquí, en Turgua, en mi hábitat y exponer en un museo o galería. La obra viva, en los espacios habitables, en los espacios cotidianos del artista, es lo que realmente me importa, es mi propuesta personal en este momento de vida» Javier Level


INAUGURACIÓN:
La exposición abrió sus puertas el 01 de febrero del 2015, a las 11:00am
Contó con la participación especial del El Sagrado Familión 
y de la bailarina  Ana Chin-A-Loy.  

La entrada fue libre

LA TIERRA INTERMEDIA GALERÍA
Sector La Hoyadita, Casa San Miguel (Plan de la madera), vía Turgua, Municipio El Hatillo. Caracas-Venezuela. Tlf. (0212) 891.72.92 / 0412.703.76.65
_______________________________________ 

EL SAGRADO FAMILIÓN es una agrupación musical venezolana cuya búsqueda marcadamente experimental se apoya frecuentemente en diversas áreas y disciplinas artísticas, así como se nutre también de lo ritual, lo sagrado y lo religioso, con lo que el resultado es un acto transdiciplinario y transcultural, que busca dialogar con lo sagrado.
LEONOR LANZA Voz  ·  GORGIAS SÁNCHEZ Clarinete Bajo  ·  JAIME DE ARMAS Flautas
SALIM INATY (†) Percusión  · ANDRÉS LEVELL Lyra Ditirámbica

ANA CHIN-A-LOY es una joven artista sumamente activa en la escena caraqueña, que a partir de la danza contemporánea y el performance, integra un sinnúmero de disciplinas. Su producción se ha caracterizado por ser un diálogo desafiante entre el cuerpo y el objeto, el artista y el publico, en una constante reflexión sobre lo humano enfrentado a sí mismo y a la sociedad, en una búsqueda que se adentra en lo psicológico, lo emocional, lo simbólico y lo poético.


IN MEMORIAM de ilustres híbridos y transgénicos. Esculturas de Javier Level
[Exposición No. 2, 2015]
Producción: AKANIS, bienes y servicios culturales.
Texto: Andrés Levell, Roselia Level. Museografía y montaje: Javier Level


sábado, 11 de julio de 2009

Inauguracion expo JAVIER LEVEL, LA TIERRA INTERMEDIA Galeria, participacion EL SAGRADO FAMILION, ANA CHIN-A-LOY, ROMMEL NIEVES, CARLOS PENSO, RICARDO

Javier Level, palabras de apertura y bienvenida a su exposición en LA TIERRA INTERMEDIA Galería en Turgua, la zona rural de El Hatillo, 05 julio 2009La apertura de la exposición
Dentro de la sala de exposición

La agrupación musical El Sagrado Familión en su intervención en la inauguración de la exposición. De izquierda a derecha: Leonor Lanza, Salim Inaty, Andrés Levell, Gorgias Sánchez y María Alejandra Saturno
El bailarin Rommel Nieves con la agrupación musical El Sagrado Familión en su internvención en la inauguración de la exposición
La bailarina Ana Chin-A-Loy con la agrupación musical El Sagrado Familión en su internvención en la inauguración de la exposición
El bailarin Carlos Penso con la grupación musical El Sagrado Familión en su intervención en la inauguración de la exposición
Todos juntos con Sebastian Inaty quien participó con su diávolo rojo desde el Jardin de Esculturas
Por la tarde El Sagrado Familión en la Plaza de Los Laberintos. De izquierda a derecha: Gorgias Sánchez, Leonor Lanza, Salim Inaty y Andrés Levell
Gabriel Meneses se incorpora al toque
Sebastian Inaty participa con su diávolo rojo
Sebastian Inaty y Gorgias Sánchez


Ricardo se incorpora con una improvisación


Gorgias Sánchez y Salim Inaty
Andres Levell